¿Cómo aislar ventanas correderas del frío (sin gastar una fortuna)?

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Las ventanas correderas son comodísimas: no ocupan espacio, se abren fácil y quedan muy limpias visualmente. El problema llega en invierno (y en verano), cuando notas que junto con la luz también entra el frío, el calor y hasta el ruido del vecino.

Si tus ventanas no están bien selladas, es como tener una rendija abierta todo el día: pierdes calor, pagas más en calefacción y la casa nunca termina de estar a gusto. La buena noticia es que hay varias formas de aislar ventanas correderas sin cambiar toda la carpintería y sin meterte en una reforma de locos.

En esta guía te cuento, paso a paso, qué opciones tienes, cuándo conviene cada una y qué puedes hacer tú mismo aunque solo seas “un poco manitas”.

¿Por qué es tan importante aislar las ventanas correderas?

Las ventanas correderas son prácticas, sí, pero también son uno de los puntos más débiles del aislamiento de una vivienda. Por ahí se escapa el calor en invierno y entra el calor en verano.

¿Qué supone eso en el día a día?

  • Más gasto en calefacción y aire acondicionado: si por la ventana se escapa el calor, la caldera tiene que trabajar más horas para mantener una temperatura cómoda.
  • Corrientes de aire molestas: esas pequeñas filtraciones por los marcos, el cajón de la persiana o las juntas hacen que siempre haya una zona fría cerca de la ventana.
  • Menos confort y más ruido: una ventana mal aislada deja pasar también el ruido de la calle, algo que se nota mucho en zonas con tráfico o bares cerca.
  • Posible impacto en tu salud: cambios bruscos de temperatura, zonas frías y corrientes constantes no ayudan precisamente a evitar resfriados y alergias.

Por eso, mejorar el aislamiento de tus ventanas correderas no es solo “un capricho”: te ayuda a estar más cómodo, a gastar menos y a alargar la vida útil de tu carpintería.

Formas de aislar una ventana corredera (sin cambiarla entera)

Antes de ponerte manos a la obra, conviene tener claro que no hay una única solución mágica. En la práctica, lo ideal suele ser combinar varios métodos según el estado de la ventana, el tipo de vidrio y el cajón de la persiana.

Las opciones más habituales son:

  • Aislar el cajón de la persiana
  • Instalar cortinas térmicas
  • Colocar burletes en las hojas correderas
  • Aislar o mejorar el vidrio de la ventana
  • Sellar el cerco o marco de la ventana

Vamos a ver cada una con calma para que puedas elegir la que se adapta mejor a tu caso… o combinarlas para un resultado mucho más bestia.

Instala cortinas térmicas

instala cortinas termicas

Las cortinas son las grandes infravaloradas del aislamiento. Mucha gente las ve solo como decoración, pero una buena cortina puede marcar la diferencia entre una ventana fría y una zona de estar confortable.

Si quieres que realmente ayuden a aislar, fíjate en estos puntos:

  • Que sean térmicas o de tejido grueso: mejor tejidos densos que “caigan con peso” y no gasas finas que no frenan nada.
  • Más altas y más anchas que la ventana: lo ideal es que cubran desde lo más cerca posible del techo hasta por debajo del alféizar y que tapen bien los laterales.
  • Cuanto más pegadas a la pared, mejor: así dejas menos espacio por donde se pueda colar el aire frío.

Si además quieres ir un paso más allá y mejorar el conjunto, aquí tienes una guía donde explicamos qué sistema de cortinas elegir según la estancia y el tipo de ventana.

Aislar el vidrio de la ventana

Si tu ventana tiene muchos años, es muy probable que el cristal no esté aislando lo que debería. Un truco rápido: toca el vidrio en invierno. Si está muy frío, casi como si tocaras la calle, es que ahí estás perdiendo calor.

Opciones que tienes:

  • Cambiar el cristal por uno aislante: lo ideal es instalar un doble acristalamiento con cámara de aire (el típico “climalit” o similar). Es la solución más eficaz, pero también la que más inversión requiere.
  • Usar láminas o películas aislantes: son láminas adhesivas transparentes que se colocan sobre el vidrio y crean una capa extra de aislamiento. No es lo mismo que cambiar el cristal, pero reduce bastante la pérdida de calor y es mucho más barato.

Si ahora mismo cambiar el cristal se te va de presupuesto, empezar por una buena lámina aislante puede ser una muy buena jugada.

Sellar el cerco de la ventana

No todo el problema está en el cristal. Muchas veces el frío entra por grietas entre el marco y la pared, sobre todo en ventanas antiguas o mal instaladas.

Si notas aire entrando por los bordes, puedes hacer varias cosas:

  • Localizar las fisuras: pasa la mano lentamente por todo el contorno cuando haga frío, o usa una vela/encendedor (con cuidado) para ver dónde se mueve la llama.
  • Rellenar huecos con espuma de poliuretano: se aplica en las grietas, se expande y una vez seca se recorta el sobrante. Después puedes enlucir y pintar para dejarlo limpio.
  • Sellar juntas con silicona: para las zonas exteriores o remates más finos, la silicona es una gran aliada. Ayuda contra el frío y también contra la humedad.

Aislar el cajón de la persiana

El cajón de la persiana es uno de esos puntos por donde se cuela el frío sin que te des cuenta. En muchas viviendas, sobre todo antiguas, el cajón no es hermético y por dentro hay huecos que comunican prácticamente con el exterior.

¿Qué puedes hacer?

  • Abrir el cajón y revisar el interior: verás por dónde entra el aire y cuánto espacio vacío hay.
  • Rellenar con paneles aislantes: pueden ser planchas de poliestireno, paneles de espuma, lana mineral o materiales reflectantes de calor.
  • Cuidar bien los remates: la idea es que el cajón quede cerrado pero que la persiana pueda seguir subiendo y bajando sin problemas.

Solo con aislar bien el cajón, notarás que disminuye el frío que baja desde la parte superior de la ventana y también entra menos ruido.

Burletes para las ventanas correderas

burletes de ventanas correderas

Los burletes son uno de los métodos más sencillos, baratos y efectivos para mejorar el aislamiento de una ventana corredera. Básicamente son cintas selladoras adhesivas que se colocan en el marco o en las hojas para que, al cerrar, todo quede lo más hermético posible.

Hay varios tipos y conviene elegir el adecuado según el tamaño del hueco:

Burletes de espuma

Son los más típicos y económicos. Funcionan muy bien para cavidades pequeñas y medianas. Se colocan fácil y, bien puestos, pueden durar hasta unos 5 años.

Burletes de caucho

Más resistentes que los de espuma y pensados para huecos medianos y grandes. Aguantan mejor la apertura y cierre constante de la ventana y suelen durar entre 4 y 8 años.

Burletes de silicona

Son los que ofrecen mejor aislamiento térmico y mayor durabilidad. Su vida útil puede llegar a los 15 años y se recomiendan para huecos de entre 1 y 7 mm. Si buscas algo serio y duradero, esta es una gran opción.

Burletes tipo cepillo

Muy utilizados en ventanas correderas. Se adhieren a los carriles interiores de las hojas y logran un buen sellado, aunque su vida útil suele ser algo menor (alrededor de 2 años).

La clave está en medir bien el hueco y escoger el burlete adecuado. Colocado correctamente, notarás una diferencia importante en corrientes y ruido.

Todos estos métodos sirven para aislar ventanas del frío, del calor y también del ruido.

¿Cuánto puedes ahorrar al aislar tus ventanas correderas?

No hay una cifra exacta para todas las casas, porque depende del clima, del tipo de vivienda y del resto del aislamiento. Pero lo que sí está claro es que unas ventanas mal aisladas pueden disparar el consumo de calefacción y aire acondicionado.

Al mejorar el aislamiento:

  • El calor que generas se queda más tiempo dentro, así que necesitas menos horas de radiadores o bomba de calor.
  • La temperatura es más estable, sin tantos picos de frío y calor.
  • La sensación de confort aumenta aunque no subas el termostato.

Si además de aislar aprovechas para revisar tus persianas, aquí te dejamos este artículo sobre las ventajas de las persianas enrollables, donde verás cómo también pueden ayudarte a ahorrar energía.

Igual no bajas la factura a la mitad, pero sí puedes conseguir un ahorro muy interesante a final de año… y, sobre todo, dejar de sentir que estás calentando la calle.

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Si después de leer todo esto has pensado: “muy bien, pero yo no tengo tiempo ni ganas de ponerme con espuma, burletes y cajones de persiana”… tranquilo, también podemos ayudarte nosotros.

Te asesoramos sobre la mejor solución para tu caso y, si lo necesitas, vamos a tu casa y nos encargamos de todo: persianas, cajones, burletes y lo que haga falta para que dejes de pasar frío junto a la ventana.

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