Ver una persiana descolgada da mucha rabia: entra más luz de la cuenta, no cierra bien y cada vez que la tocas hace un ruido terrible. La buena noticia es que, en la mayoría de casos, es una avería sencilla que puedes reparar tú mismo con un poco de paciencia.
En esta guía vas a ver qué partes tiene una persiana, por qué se descolga y cómo cambiar los tirantes o la cinta sin volverte loco. Y si al final ves que no es para ti, siempre podrás llamar a un persianista profesional para que lo deje perfecto.
¿Por qué se descuelga una persiana?
Lo normal es que la persiana no se haya roto “de golpe”, sino por el uso de cada día. Subir, bajar, tirones fuertes, humedad, cambios de temperatura… Todo eso va desgastando el mecanismo poco a poco hasta que un día deja de funcionar como debería.
Las causas más frecuentes de una persiana descolgada son:
- Tirantes partidos o dados de sí, que dejan de sujetar las lamas al eje.
- Cinta desgastada o rota, que provoca que la persiana suba y baje mal.
- Lamas desencajadas por un golpe o por haber forzado demasiado la subida o la bajada.
- Falta de mantenimiento: polvo acumulado, suciedad en las guías, humedad en el cajón, etc.
Si además de estar descolgada notas que las lamas se quedan torcidas, puedes combinar estos pasos con algunos trucos para dejarlas rectas. En nuestra guía sobre cómo alinear las lamas de una persiana tienes ejemplos prácticos para esas situaciones.
Partes de una persiana que debes conocer
Antes de abrir el cajón y empezar a desmontar, conviene que tengas claro qué es cada pieza. Así sabrás qué estás tocando en cada momento y te será mucho más fácil localizar el problema.
Elementos exteriores de una persiana
- Lamas: son las piezas horizontales que forman el cuerpo de la persiana. Pueden ser de PVC, madera o aluminio, y se encajan unas con otras.
- Guías laterales: son los carriles por los que suben y bajan las lamas. También evitan que la persiana roce directamente con la ventana.
- Cajón: es la “caja” situada encima de la ventana donde se enrolla la persiana. Dentro está todo el mecanismo.
- Cinta y recogedor: la cinta es la banda que tiras para subir o bajar la persiana. El recogedor es la pieza donde se enrolla cuando la persiana está subida.
Si estás pensando en aprovechar para cambiar modelo o material, te puede venir bien repasar primero los tipos de persianas más habituales y ver cuál encaja mejor con tu ventana y con el uso que le das.
Piezas que encontrarás dentro del cajón
- Eje: tubo horizontal sobre el que se enrolla la persiana. En los extremos lleva unos topes o conteras que impiden que se salga de sitio.
- Polea: rueda donde se enrolla la cinta para que la persiana suba y baje. Sin ella, la cinta no haría su recorrido.
- Tirantes: pequeñas piezas que sujetan las primeras lamas al eje. Cuando se rompen o se sueltan, la persiana se descuelga por un lado.
Conociendo estas partes es más fácil entender lo que vas a hacer. Y si algún día decides cambiar tu sistema por algo más moderno, como una motorización, echa un vistazo a nuestra guía sobre cómo reparar una persiana eléctrica, donde explicamos los problemas más habituales en estos modelos.
Pasos para arreglar una persiana descolgada
Ya sabes de dónde viene el problema y cómo se llama cada pieza. Ahora toca pasar a la acción. Para trabajar cómodo necesitarás, como mínimo, un destornillador, una escalera estable y, si vas a cambiar tirantes o cinta, los repuestos correspondientes.
Por seguridad, no trabajes nunca con la ventana abierta sin asegurar bien la escalera y evita hacer fuerza brusca sobre la persiana. Mejor ir despacio y con control que tener que cambiar la persiana entera por un tirón mal dado.
Avería en los tirantes
Cuando la persiana se queda caída de un lado o no baja recta, lo más habitual es que uno o varios tirantes estén rotos o sueltos. Para cambiarlos, sigue estos pasos:
- Desmonta el cajón. Quita la tapa frontal del cajón con cuidado. A veces va a presión y otras está sujeta con tornillos. Si tienes que hacer palanca, hazlo suave para no marcar la pintura.
- Baja la persiana hasta donde veas el tirante dañado. Tira de la cinta poco a poco para que las lamas desciendan y puedas acceder bien a la pieza.
- Suelta el tirante viejo. Verás que une el eje con la primera lama. Retira el tirante deteriorado y fíjate bien en cómo estaba colocado antes de quitarlo del todo.
- Coloca el tirante nuevo. Engánchalo primero en la lama y luego en el eje (o al revés, según el modelo). Estas sujeciones suelen tener una única posición, así que encajan de forma bastante intuitiva.
- Comprueba que todo queda recto. Sube y baja un poco la persiana con la mano, desde el eje, para ver que no se engancha y que baja alineada.
- Enrolla de nuevo la persiana en el cajón. Cuando veas que todo está bien colocado, sube la persiana lentamente y vuelve a colocar la tapa del cajón.
Si además de tirantes dañados notas que las lamas han quedado torcidas o deformadas, quizá te interese valorar un cambio completo de paño o incluso de sistema. En estos casos, muchas personas optan por aprovechar y pasarse a persianas enrollables de mejor calidad, que aíslan más y son más cómodas de usar.
Avería en la cinta de la persiana
Cuando la cinta está muy gastada, deshilachada o directamente rota, la persiana puede quedarse a medias o no moverse. Es una reparación algo más laboriosa, pero si te gustan las chapuzas puedes hacerla tú mismo siguiendo estos pasos:
- Retira la tapa del cajón para acceder al eje y a la polea.
- Suelta los tirantes para liberar el peso de la persiana y poder trabajar mejor.
- Desatornilla y desmonta el eje con cuidado, sin forzar las conteras.
- Separa la cinta vieja de la polea y retírala completamente.
- Quita el recogedor de la pared (suele ir atornillado) y saca la cinta deteriorada.
- Corta una cinta nueva de la misma medida que la anterior. Este punto es importante para que luego no sobre ni falte recorrido.
- Engancha la cinta nueva a la polea y enróllala respetando el sentido de giro.
- Vuelve a colocar el eje y conecta de nuevo los tirantes.
- Fija el otro extremo de la cinta en el recogedor, monta el mecanismo y atorníllalo otra vez a la pared.
- Sube y baja la persiana varias veces para comprobar que el recorrido es suave y que el cajón cierra sin roces.
Si ves que la persiana pesa demasiado, tienes dificultad de acceso o la ventana está muy alta, lo más sensato es dejarlo en manos de un profesional. Una mala maniobra en una escalera o un eje que se te cae encima puede salir mucho más caro que la reparación.
¿Cuándo es mejor llamar a un persianista profesional?
Arreglar una persiana descolgada no siempre es complicado, pero hay situaciones en las que pedir ayuda es la opción más segura:
- La ventana está en una altura peligrosa o con difícil acceso.
- La persiana es muy grande o pesada (por ejemplo, en salones o puertas de terraza).
- El cajón está muy deteriorado o con humedad y ves más problemas además de la avería.
- No tienes tiempo ni ganas de pelearte con tornillos, cintas y tirantes.
En esos casos, un persianista tarda muy poco en dejarlo todo funcionando, y tú te evitas riesgos innecesarios. Además, si al revisar la avería detectamos que la persiana ya está muy vieja, podemos aconsejarte si compensa repararla o cambiarla por un modelo más moderno y eficiente, como explicamos en nuestro artículo sobre cómo elegir persianas para tu casa.
¿Necesitas que reparemos tu persiana descolgada?
Si después de leer esta guía tienes claro que prefieres que lo haga un profesional, podemos ayudarte. En Hermanos García contamos con persianistas de confianza en la mayoría de ciudades de España, acostumbrados a trabajar con todo tipo de persianas: manuales, eléctricas, de aluminio, PVC, seguridad, etc.
Llámanos ahora al 647 800 800 y te daremos presupuesto sin compromiso. Nos encargamos de revisar la persiana, cambiar tirantes o cinta, ajustar las lamas y dejarlo todo listo para que vuelva a subir y bajar como el primer día.
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